A propósito del Tercer Congreso: Lectores y Lecturas Para Otro Mundo Posible

Por Tania Susano

El pasado mes de marzo se llevó a cabo el tercer congreso Lectores y lecturas para otro mundo posible,  coordinado por la UNAM y la UAM. Los que nos dimos cita acudimos movidos por el interés de escuchar y dialogar sobre “lectura” un tema que por supuesto nos ocupa; un tema que desde diferentes contextos a muchos preocupa y ocupa. A lo largo de cuatro días, pudimos escuchar distintas voces que reflejan el  esfuerzo y trabajo que, desde distintos espacios, se llevan a cabo para fomentar el hábito de la lectura, la investigación en torno al tema, la solución a problemáticas específicas como la comprensión lectora,  la lectura en espacios académicos, la lectura como constructo de comunidad, etcétera. Si bien se pudieron escuchar experiencias desde contextos con la sociedad civil, prevalecieron las acciones y contextos desde las instituciones educativas, principalmente de nivel medio superior y superior. Donde las mayores inquietudes son: la comprensión lectora, la poca aceptación de la lectura en  los jóvenes y el bajo rendimiento académico por déficit en habilidades lectoras. Dentro de las ponencias que tuve la oportunidad de escuchar, destacaré dos que llamaron profundamente mi atención, y me han colmado, de alegría y preguntas.

La primera de ellas fue: Importancia de la Lectura Literaria en la Formación de los Profesionales del Derecho,de Roberto Carlos Fonseca (Facultad de derecho, UNAM). Roberto nos habló de lo que él junto con otros académicos de la facultad, están llevando a cabo en sesiones de lectura de literatura con los estudiantes de  Derecho. Su proyecto consiste en sesiones de lectura de obras en cuya trama se expone un delito o crimen. A partir de dicha lectura se pueden analizar los aspectos sociales y psicológicos de los personajes, los incidentes que rodean al caso y el contexto social en que se desarrolla el crimen o se comete el delito, esto con la finalidad de revisar todos los aspectos que hay alrededor de un caso y si estos pueden incidir o se deben tomar en cuenta durante el proceso y en la aplicación de la justicia. Se busca, a través de esta acción, sensibilizar a los estudiantes y no sólo formarlos como aplicadores inflexibles de leyes, subordinados a una justicia ciega. 

Así, pues, puedo imaginar que, en  los casos expuestos en obras literarias como Crimen y Castigode Fiodor Dostoievski, habría que poner atención, por mencionar un tópico, en el contexto que refleja la novela: La sociedad de San Petesburgo a mitades del siglo XIX, donde los empleados del Estado zarista reciben sobornos mientras el pueblo vive en extremas condiciones de pobreza; una sociedad disfuncional, donde resulta casi imposible para algunas personas, como el estudiante Raskolnikov, escapar a las marcadas y opresoras diferencias entre los muy ricos y los pobres, por no decir casi indigentes. Y en medio de estas condiciones, Raskolnikov asesina a una anciana usurera. ¿Será acaso que su contexto social pudo influir?, ¿qué lectura o lecturas podemos obtener de este caso? Cómo éstas y otras preguntas, supongo, deben surgir durante la lectura con los estudiantes para abrir el debate y la reflexión en un magnifico ejercicio  de lectura crítica.  La literatura es, en muchos casos, como  manifestación artística, el reflejo de una época, del contexto social de un país, del comportamiento de la sociedad, lo que la hace una fuente exquisita para leernos a partir de ella. 

La siguiente ponencia que llamó sumamente mi atención fue: Aceleración Social: ¿crisis en la narrativa literaria y existencial?,de Julio César Hernández Ortega (FES Acatlán, UNAM). Resultó más que una ponencia de evidencia de caso, una necesaria apertura del dialogo a partir de interrogarnos sobre las prácticas de lectura. Tomando como referencia, entre otros, al filósofo Byug Chul Han y lo propuesto en su libro La sociedad del cansancio, nos cuestionamos: ¿Para qué sirve leer una novela, un clásico que requiere de tiempo, de análisis, de una lectura lenta, en tiempos donde todo va de prisa y nada, incluyendo el conocimiento,  parece perdurar?, ¿qué sentido tiene, pues, para el alumno? Parafraseando al filósofo, la sociedad del siglo XXI recibe y genera una excesiva cantidad de estímulos e impulsos que afectan su capacidad de atención. 

En esta sociedad contemporánea, según Han, prevalece el exceso de positivismo que genera la apariencia de una libertad para realizar “todo” lo que uno se proponga, promoviendo así “las multitareas”, muchas veces sin límites definidos, lo que somete a los individuos a un ritmo donde el aburrimiento y la contemplación no tienen cabida, porque lo que importa es la acción. Y si creemos, como señala Walter Benjamín que “el aburrimiento es esa ave que encuba el huevo de la experiencia”, ¿qué estamos perdiendo en estos tiempos donde todo se mide de acuerdo al rendimiento y la acción productiva?, ¿cómo generar espacios y tiempos para la lectura de obras literarias que requieren de “tiempo” para la reflexión? Y yo agregaría, retomando el pensamiento del filósofo Nuccio Ordine en su libro La utilidad de lo inútil, ¿cómo sobrepasar la barrera del utilitarismo, es decir, de la lectura utilitaria? La lectura de literatura requiere de tiempo para dialogar con la obra, para la reflexión, para que sus saberes permeen en nuestro ser; tiempo que se mide a muy largo plazo, tiempo que es la vida misma. ¿Cómo convidar, pues, a los alumnos, a las nuevas generaciones, de la lectura como una práctica con sentido de pertenencia, cuándo todo parece desvanecerse?…

Un congreso de esta talla, siempre será un afortunado espacio generador de interrogantes. Hay muchas observaciones y  preguntas en mi cuaderno de notas sobre cómo fomentar y convidar la lectura, cómo resolver las problemáticas que presentaron los diversos docentes en sus ponencias y las que van surgiendo en el camino. Me pregunto nuevamente ¿qué significa ser lector?, ¿para qué y por qué la lectura?, materia de trabajo y de investigación, de metodologías y acciones orientadas a la formación de un lector integral y no sólo un lector “útil” y funcional. Un congreso de esta talla es importante por sus polifonías; como ya dije, diversos actores, desde su trinchera, están poniendo en práctica diferentes didácticas e innovando prácticas, todos con una finalidad: lograr interesar a los no lectores por la lectura y que este gusto se vea reflejado en su formación humana, en su desarrollo profesional, en el ejercicio de su vida social y, por ende, en la construcción de una mejor sociedad. La lectura, de textos en este caso, pero cabría mencionar también la lectura de la vida, la lectura de medios, de arte, de diversos lenguajes, la necesaria lectura de filosofía, son una invitación a desperezarnos y detenernos un momento, para reflexionar hacia dónde vamos, qué posibilidades hay para otro mundo posible y cómo estamos horadando el camino.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s